El sabor del whisky y ginger ale lo tienes impregnado en los labios
y la tenue frontera entre la realidad y los sueños se desvanece
igual que el gris humo del cigarrillo que apago en el cenicero
es la hora de tenerte
y lo banal desaparece, lo cotidiano no es más
y cada minuto extiende sus segundos infinitamente.
Es hora de tenerte de nuevo
y a cada minuto de la ansiosa espera
se antepone el placer incontenible
no hay más límites
y sin más me lanzo sobre ti
Hacemos el amor como la primera vez
Hacemos el amor como la última vez
Comenzamos así y terminamos cogiendo
Por primera vez en lo que parecen cientos de años
compartimos más que los fluidos
también compartimos el lecho
y la noche
y quizás hasta el sueño
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