but not tonight

Posted: septiembre 21, 2010 in Uncategorized

Así que las cosas eran así de nuevo. Arrojada de nuevo a la calle. De vuelta a su departamento frío y vacío al sur de la ciudad. Nadie la espera. Nadie llegará tras ella. De vuelta a la realidad tras vivir un corto sueño. Como una resaca. Como despertar tras un viaje de ácido. Vaya si lo sabía.

¿Qué era lo que sentía? ¿Una cruda moral? No, era peor que eso. Y mientras el último autobús la llevaba de vuelta a su vida gris ella recopilaba los recientes acontecimientos: habían hecho el amor. Un punto a su favor; después de tanto tiempo estuvieron juntos. Él era casado. Otro punto a su favor, la emoción de lo prohibido lo volvió doblemente placentero. ¿Era eso una victoria, que él se quedara con su esposa pero pensando en ella? No, eso también había sido lo que la dejó de nuevo sola. Así que no contaba. Si él había mejorado o no, ella no lo podría decir… había sido un largo tiempo desde la última vez, ¿habría sido en abril?

Ella lee un libro en el autobús. Su mente está en algún otro lado. Mira las letras. Un montón de signos arbitrarios sin ningún orden. Avanza unas diez páginas antes de darse cuenta que en realidad no entendió una puta palabra. Regresa a cinco, seis, siete páginas segura de haber visto antes esas palabras pero sin haber capturado lo qué pasaba. En su libro el detective McKenzie se lamentaba del lugar miserable donde vivía. La descripción de su barrio le tomó unas cinco páginas así que no perdió mucho contenido. Revisó su celular para mirar la hora. La batería estaba muerta. El teléfono apagado y sus pensamientos dirigiéndose hacia él. Hacia la noche mágica que compartieron. Hacía sus brazos. Hacia su cuerpo sudando a mares mientras la poseía. Al ácido sabor de su hombría. Su cálida respiración sincopada, sus ojos ocultos en la oscuridad. Dios sabe como quiso mirar sus ojos, mirarse reflejada llena de deseo en él. Pero la oscuridad y el silencio eran sus cómplices. Su refugio.

Ella se dijo que no lo amaba. Sabía que todo había acabado. Se dijo que era solo una noche de placer. Sabía que era puro instinto. Pero a pesar de eso, él se quedó con ella. La abrazo y se quedó dormido. Pudieron dormir separados pero él quiso dormir a su lado. Recordó a Al Pacino en “Perfume de Mujer”: quiero dormir con una mujer y que al despertar ella siga ahí. Ella quería despertar a su lado. Siempre.

El día siguiente ella lo despierta con un beso. El día siguiente es una fantasía. El día siguiente es la representación de cada día que estuvieron juntos. Todo es perfecto y ella olvida que estuvieron separados por tres años. La tarde los encuentra en el sillón besándose apasionadamente. Él besa sus pechos. Su mano impaciente frota su femineidad. Ella chorrea deseo. Ella a su vez lo hace tironearse, gemir y estallar. Una mancha en sus pantalones. Luego él mira el reloj y se detiene.

-Debes irte.

Ella busca en su mente por un segundo. Luego adivina:

-¿Ella regresa hoy no?

Él permanece callado.

Ella se encabrona, pero entiende. Nunca hubo un acuerdo. ¿Para qué emputarse?

Está en casa ahora. ¿Dónde mierdas está ese disco de Depeche Mode? Quiere sentirse viva sin necesidad de que un cabrón se la coja. No lo encuentra. Ni modo, escucha Theatre of tragedy. Liv Kristine la adormece con Venus. Puso a cargar el celular. De inmediato suena pero ella no contestará. Garbage: You look so fine… ¿dónde está ese disco, carajo?

En su mente él está ahora con su esposa. Dobleteando. Y ella acá como pendeja con una cerveza en la mano. Y sola para acabarla. Nadie con quien desquitarse.

The cure: Pictures of you. Ni siquiera tenían una foto juntos. Tal vez era mejor. Lo que menos quería era verle. Pero sí estar con él. Sentirlo rompiéndola en dos.

Revisa el refrigerador. Dos cervezas más. En la barra tres cuartos de un Jack Daniel´s que sobró de una fiesta. Tequila blanco regalo de sus compañeros de trabajo. Se decide por el bourbon. Sin agua. Porque no hay. Hielos en un vaso de plástico con dibujitos de Hello Kitty. Adios glamour. En el estéreo: Placebo canta: remember me when you’re the one you always dreamed… Special needs.

Regresa al despacho. En realidad un cuarto vacío donde puso su computadora, el sistema de sonido y un montón de libros empolvados. Un sillón, una mesa, un escritorio y un par de sillas del comedor. Su espacio.

Un ardiente trago de whiskey. Una fumada a sus cigarros cubanos que encontró en una chamarra. Se levanta hecha la chingada. Corre a la recámara. Saca de entre sus cosas una caja vieja. No la había tocado desde que se mudó. Un chingo de fotos de viajes. Ahora le parece pendeja su expresión alegre en las fotos: una chica linda, feliz. Sin desequilibrios emocionales. Al fondo de la caja un montón de CDs.  Mars Volta, Deftones, Pearl Jam… y sí, ahí estaba: Black Celebration de Depeche Mode. Track número once. But not tonight. La letra no estaba impresa en el librillo. Pero no importaba. Ella la sabía de memoria. Encendió otro cigarrillo. Dave Gahan con su voz grave y arrastrada le traía esperanza. La luna está brillando en el cielo, recordándome muchas otras noches, cuando mis ojos estuvieron tan rojos. Cuando fui tomado por muerto… Sí. Volveremos a estar juntos. Volveremos coger como animales. Y a sudar. Y a mojarnos. Y a amarnos. Pero como dice el buen Dave: not tonight.

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